Un perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni) resultó gravemente herido en el municipio de Guarne al quedar atrapado en un vehículo de carga, reflejando la vulnerabilidad de la fauna silvestre frente a la movilidad. El individuo, una hembra adulta, fue hallado por el cuerpo de bomberos aferrado al eje del automotor, con heridas perforantes en la zona abdominal e inguinal. Debido a la gravedad de las lesiones, lamentablemente no logró sobrevivir.
Este tipo de situaciones refleja una problemática recurrente en el territorio. En lo corrido de 2026, el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Cornare ha recibido 1.534 animales, de los cuales 95 han ingresado por atropellamientos, evidenciando la falta de precaución de los conductores en las vías y una problemática que requiere la participación colectiva.
Entre las especies más afectadas se encuentran zarigüeyas, ardillas, zorros y gallinazos, que con frecuencia resultan heridas o mueren en eventos asociados al tránsito vehicular. Estas situaciones generan pérdidas directas de biodiversidad, así como afectaciones en el equilibrio de los ecosistemas.
En muchos casos, la fauna busca refugio en los vehículos, especialmente en momentos de bajas temperaturas o calor, utilizando partes como motores o ejes para resguardarse. Sin embargo, al encender los automotores sin una revisión previa, estos animales pueden resultar gravemente heridos o morir, como ocurrió en este caso.
Cornare hace un llamado a los conductores de la región a adoptar prácticas responsables que contribuyan a la protección de la fauna silvestre. Acciones como revisar los vehículos antes de encenderlos, reducir la velocidad en las vías y estar atentos al cruce de animales pueden marcar la diferencia y prevenir este tipo de accidentes.
Asimismo, se invita a la comunidad a reportar de manera oportuna cualquier caso de fauna silvestre en riesgo o en situación de emergencia a la línea 3217811388, donde profesionales podrán orientar la atención adecuada.
La protección de la fauna silvestre es una responsabilidad compartida. Con pequeños actos desde la cotidianidad, es posible salvar vidas y contribuir a la conservación de la biodiversidad del territorio.
